Publicado por

PR Programación – Geometría Sonora

¡Hola, clase!

Para realizar este proyecto partí de una intención clara: explorar cómo una estructura matemática estable puede transformarse en un sistema vivo que sea capaz de reaccionar, tensionarse y perder estabilidad en función de estímulos externos en tiempo real. Para realizar esto, he querido partir del copo de Koch, una figura fractal definida por repetición y reglas muy precisas, y lo utilizo como forma de punto de partida para todo un comportamiento.

En ningún momento he querido construir la pieza como una imagen fija, sino como un sistema en tiempo real en el que múltiples copos van emergiendo, creciendo y desapareciendo de manera continuada. Pero no se trata de un crecimiento lineal sino, más bien, multiplicativo, con el fin de generar una percepción de profundidad cercana a la de un túnel en constante formación. El espectador no observa una composición estática, se sitúa frente a un flujo.

Sobre esta base estructural, he ido introduciendo varias capas de comportamiento que van complejizando la experiencia visual. Por un lado, existe una oscilación constante en el tiempo, como una especie de «respiración», que afecta al grosor del trazo y a su presencia. Esta respiración no depende del sonido, sino del propio sistema, es decir, es un comportamiento independiente, lo que le da una cualidad orgánica: la forma parece expandirse y contraerse, como si tuviera «vida propia».

Por otro lado, el sonido actúa como modulador. Es decir, que no se traduce directamente en forma, sino que altera su comportamiento afectando al color, intensificando la luminosidad y, especialmente, introduciendo inestabilidad en la geometría. Esto se traduce: en niveles bajos de sonido, el sistema es como más fluido, continuo, incluso cercano a formas vegetales o florales; a medida que la intensidad del sonido va aumentando, la forma se tensa, va perdiendo suavidad y se aproxima a algo más eléctrico y agresivo, más cercano a un rayo que a la estructura fractal original.

Esta transición entre estados (de orgánico a energético) es uno de los ejes principales de la pieza ya que, la geometría perfecta nunca desaparece completamente, pero tampoco permanece intacta: se deforma, se desplaza y se reorganiza constantemente generando con ello una tensión continua entre orden y caos.

Formalmente, esta dualidad se refuerza también mediante el uso de dos capas de dibujo: un trazo difuso, como un glow, que funciona como un campo energético, y un trazo central más definido que sostiene la estructura, esto genera en general un efecto neón. Mientras el primero vibra, se expande y reacciona con mayor intensidad al sonido, el segundo actúa como resistencia y mantiene la legibilidad de la forma. De este modo, lo que pretendía generar era un equilibrio inestable entre presencia y disolución.

Otro aspecto fundamental dentro de mi sistema es la memoria visual. La imagen no se va reiniciando en cada frame, sino que va acumulando rastro a lo largo del tiempo mediante transparencias. Esto me ha permitido que el comportamiento vaya dejando huella: la forma no solo se construye, sino que también se recuerda. En estados de calma, esta memoria se puede percibir como algo continuo y orgánico; pero en momentos de mayor intensidad, el sistema tiende a «limpiarse» y, con ello, perder el rastro como si se sobreescribiera a sí mismo.

No pretendía que esta pieza se comprendiera de forma inmediata, sino que fuera experimentada. El espectador puede reconocer una estructura, pero nota que algo en ella no es completamente estable. En este sentido, personalmente sitúo la pieza entre lo matemático y lo orgánico, entre lo que está controlado y lo impredecible. Parte de una lógica precisa, pero evoluciona hacia un comportamiento que no puede predecirse completamente. La forma deja de ser un objeto y pasa a ser una consecuencia de un conjunto de reglas en interacción.

Para mostraros mejor mi sistema, he incluido al final de este post un par de vídeos en los que capturo la pantalla mientras suena una canción (diferente en cada vídeo). Así quiero mostraros que esta pieza no está ligada a un único tipo de audio, sino que funciona como sistema abierto capaz de adaptarse a distintas dinámicas sonoras en tiempo real. Pero con esto, no quiero mostrar una única (o dos) «forma correcta» de funcionamiento, sino evidenciar que el sistema es dependiente del contexto sonoro y que su comportamiento emerge de esta relación. De este modo, la obra no se cierra en un resultado concreto, sino que permanece en estado de devenir: una estructura que se construye, se perturba y se transforma continuamente en función del tiempo y del estímulo.

Debate0en PR Programación – Geometría Sonora

Deja un comentario